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14/01/2026
Fuente: telam
Geoffrey Cardozo trabajó en la identificación de los cuerpos de los soldados. Ahora sigue con esa misión, que no terminó, trabaja en concientización y da apoyo a los excombatientes
>¿Cuándo termina la Guerra de Malvinas? ¿Es cierto que se acabó en junio de 1982, si todavía hoy quedan allí cuerpos argentinos sin identificar? ¿Se acabó si todavía queda el dolor en las familias que perdieron a sus hijos? Algo de eso debe haber pensado el militar inglés Geoffrey Cardozo, que cuando terminó formalmente la contienda viajó a las Islas a organizar la recuperación y el entierro adecuado de los combatientes argentinos y que, más de 43 años después, está de nuevo por acá. Porque el trabajo no ha terminado. Ni el de identificación ni -no es menos importante- el de transmisión a los más jóvenes.
Este lunes, Cardozo tuvo una sorpresa: se encontró, en Buenos Aires, con la única mujer que pisó Malvinas como parte de la fuerzas argentinas, la enfermera Liliana Colino, y con Beatriz Páez, madre de un veterano de esa guerra. Se abrazaron. Y Cardozo dejó una frase: “No se vuelve igual después de la guerra y no se debe volver de la guerra igual a como uno se fue”.El encuentro fue organizado por Beatriz Reynoso, una de las autoras -con la periodista Silvia Cordano- “¿Es demasiado sencillo decir que los hombres hacen la guerra y que las mujeres recogen los pedazos después y hacen la paz?“. Así comienza el prólogo que Cardozo escribió para Nuestras mujeres de Malvinas. Y ahí estaban, él y algunas de esas mujeres. “Qué gran veterano es su hijo, muy orgullosa tiene que estar usted como madre”, le dijjo el militar inglés a Beatriz Páez.“Aprendí de la Guerra a vivir el momento” dijo Liliana Colino. Y fue entonces cuando Cardozo acotó: “No se vuelve igual después de la guerra y no se debe volver de la guerra igual a como uno se fue”. Habla, claro, de cómo la guerra transforma pero también de cómo esa experiencia debe generar conciencia y empatía en pos de la paz.
Cargados de experiencia, ambos coincidieron en que luchar contra los fantasmas en la posguerra es una batalla aún más dura que la guerra misma. Un monstruo grande que pisa fuerte, como cantó León Gieco.En ese clima de cariño, Cardozo mostró lo que siempre lleva con él: colgada de su cuello, su chapa de identificación junto a una medalla de las islas Malvinas, que le regaló un joven familiar de un excombatiente, en un estudio de TV.El libro también busca enviar un mensaje de paz. Cabe recordar que las autoras han elegido a Geoffrey Cardozo para prologar su obra, destacando su papel en el proceso de identificación de los combatientes caídos y su mensaje de humanidad en medio de la guerra, porque creen que, precisamente, “la guerra es el verdadero enemigo”.
(Fotos Gustavo Gavotti)
Fuente: telam