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04/11/2024
Fuente: telam
La precariedad laboral y la falta de recursos limitan las oportunidades de mejora y dañan el bienestar psicológico, impulsando una crisis global que afecta tanto a individuos como a economías nacionales
>Lo esencial: un reciente informe de la ONU denuncia que la pobreza aumenta tres veces la probabilidad de sufrir trastornos mentales. Según el documento, las condiciones laborales inestables y la falta de recursos impulsan una crisis de salud mental global que afecta tanto a los individuos como a las economías nacionales. Además, señala que más de 970 millones de personas padecen algún tipo de trastorno mental, lo que representa un costo anual de un billón de dólares debido a la disminución de productividad y gastos en tratamientos.
Un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), presentado por Olivier De Schutter, relator especial sobre Pobreza Extrema y Derechos Humanos, denuncia que vivir en condiciones de Esta relación con la El documento, titulado “La economía del ‘burnout’: pobreza y salud mental”, fue presentado ante la Asamblea General de la ONU, y destaca que quienes enfrentan pobreza están expuestos a un El informe incluye cifras contundentes: más de 970 millones de personas, aproximadamente el 11% de la población mundial, padecen algún tipo de trastorno mental, con la depresión y la ansiedad como los más comunes.
Uno de los aspectos en los que el informe hace especial hincapié es en el impacto que tiene la precariedad laboral en la salud mental. La expansión de la economía informal, los empleos temporales y el trabajo por cuenta propia sin beneficios generó condiciones de estrés y ansiedad que afectan de forma grave a los trabajadores.
Además, la economía contemporánea ha dado lugar a una dinámica laboral donde la falta de contratos estables y el aumento de empleos “gig” o temporales dejó a millones de personas sin acceso a un trabajo seguro. Estos caracterizados por la flexibilidad y la falta de beneficios, exponen a los trabajadores a condiciones difíciles, en las que es imposible planificar a largo plazo o mantener un equilibrio entre vida y trabajo. De Schutter subraya que en algunos casos, aceptar este tipo de empleos puede tener efectos negativos en la salud mental, superando incluso a los efectos del desempleo.
Las consecuencias económicas de la crisis de salud mental son enormes. El informe estima que las pérdidas para la economía mundial superan el billón de dólares al año debido a la reducción de la productividad y los altos costos asociados al tratamiento de trastornos mentales. Esto refleja el impacto que tiene el agotamiento psicológico en la capacidad productiva de las personas, y cómo las economías se ven afectadas por una fuerza laboral cada vez más vulnerable.Para enfrentar esta crisis de salud mental, De Schutter propone una serie de medidas dirigidas a mejorar las condiciones laborales y la seguridad económica de las personas. Una de las recomendaciones más destacadas es la implementación de una renta básica universal, que proporcionaría a las personas un ingreso garantizado sin importar su situación laboral, reduciendo así el estrés asociado a la falta de recursos económicos.
Otra propuesta importante en el informe es la creación de políticas que regulen los horarios laborales en sectores donde los trabajadores están sometidos a cambios de turno constantes y sin aviso. La falta de predictibilidad en los horarios dificulta que las personas puedan planificar su vida y encontrar un equilibrio entre sus responsabilidades laborales y personales.Además, el informe menciona el acceso a espacios verdes y entornos naturales como una estrategia para mejorar el bienestar emocional de las personas. Estudios han demostrado que el contacto con la naturaleza reduce el estrés y tiene efectos positivos en la salud mental, especialmente en áreas urbanas y en contextos de pobreza, donde la calidad de vida suele estar marcada por la falta de acceso a áreas de esparcimiento.
En un análisis más amplio, De Schutter cuestiona el modelo económico actual, al que considera una “economía del agotamiento”. Para el relator de la ONU, la obsesión por el crecimiento y la competitividad ha generado una crisis de salud mental que afecta a quienes viven en pobreza extrema y a quienes ocupan empleos altamente demandantes.
Fuente: telam