Domingo 11 de Octubre de 2026

INTERNACIONAL

11/10/2026

Elon Musk y la Dimensión Futuro

Elon Musk y la Dimensión Futuro

Fuente: Netfan Servicios

En las empresas que ha creado, en las causas que ha abrazado y hasta en sus decisiones familiares ha incorporado esa dimensión

No me gustan los megamillonarios, creo que en países democráticos tienen aún más privilegios que los llamados "robber barons", es decir gente como Rockefeller, Carnegie, Morgan y otros, quienes en el siglo XIX amasaron inmensas fortunas como consecuencia de ser dueños de monopolios, que en definitiva fueron limitados por ley. No me gustan sus equivalentes actuales, ya que los del siglo XIX se limitaban a defender sus intereses y a comprar influencia política, mientras que los del siglo XXI, además de lo anterior, quieren imponernos sus particulares visiones del mundo, que incluyen comer insectos en vez de carne de vaca para combatir el cambio climático.

La verdad es que no tuve interés en Elon Musk hasta hace un par de años, ya que me llamó la atención que tuviera tan mala prensa cuando estos personajes tienen en general una cobertura admirativa de quienes son. La curiosidad se unía al hecho que hasta que cambió de opinión política se le presentaba como una especie de paladín de un mundo mejor. Por último, , todo contrastaba fuertemente con una situación donde personas también ricas como BillGates seguían siendo idealizadas, dejándose incluso de mencionar el lado B, la zona oscura que todos tenemos.

Así empecé a informarme, a leer libros biográficos, y la verdad es que me llevé sorpresas, de partida su vida personal, cómo creó con diversas mujeres un entramado familiar de 14 hijos, donde la vida privada reflejaba un discurso público de considerar a la baja natalidad como una situación grave para los países donde ocurría esa situación. En algunos casos confirmé mis sospechas o los (pre) juicios que tenía, pero en otras aparecía distinto a la imagen que existía de quien es la persona más rica del mundo; además no solo opinaba, sino también actuaba en forma diferente a otros colegas suyos, también propietarios de empresas de la alta tecnología.

Varios de ellos dirigen empresas que se han convertido en monopolios naturales como las de internet, fundamentalmente por la existencia de la Sección 230 de la Ley de Telecomunicaciones (1996) que protege la impunidad, ya que empresas de redes sociales no son considerados legalmente responsables de lo que allí se publica, con lo cual no han podido ser llevados a tribunales, lo cual felizmente parece empezar a cambiar en la justicia, positivo desde el momento que lo que ha existido es discriminatorio con tecnologías tradicionales como radio y TV.

A propósito de la Sección 230, incluso pensé que un Trump molesto por la censura de la que fue objeto por algunas redes sociales en la última elección, iba a buscar derogarla, ya que una buena cantidad de académicos han argumentado de su inconstitucionalidad. Sin embargo, no solo me equivoqué, sino que, al contrario, se han transformado en aliados, por la necesidad de confrontar a China, sobre todo en AI. De tal modo hoy existe amistad, que con frecuencia visitan la Casa Blanca y han sido invitados a cenas donde todos quieren estar, como la de Estado que recibió a Xi Jinping y esposa, como antes Trump los había llevado a Inglaterra, cuando Carlos III le ofreció un banquete de gala.

En el caso de Elon Musk, durante años, tuvo buena prensa y las cadenas de TV lo presentaba como cercano a los demócratas, sobre todo, así se pensaba de él en California, y hacia ese partido se dirigían sus aportes monetarios a la política y a los políticos. Todo ello cambió en la última presidencial, ya que Elon Musk fue de los más generosos donantes de Trump, además de participar personalmente en varios de sus actos de campaña.

Su entusiasmo fue tal, que una vez en la Casa Blanca Trump lo nombró a cargo de una importante promesa, la de reducir el gasto público cerrando el grifo del gasto ineficiente o los fraudes. Allí estuvo hasta algo que no sorprendió como que dos personalidades fuertes chocaran, así que renunció y se fue, pero como las disputas de este tipo no son eternas, China y, sobre todo, la IA trajeron de vuelta a Elon al círculo íntimo, de tal manera que el Pentágono le encargó participar no solo en el diseño del plan para las armas del futuro sino también del Proyecto Meridian cuya misión es identificar las tecnologías claves de los próximos conflictos.

No solo hace noticia en EEUU ya que lo que rodeó su adquisición de Twitter que pasó a ser X, hizo que su nombre fuera conocido en el mundo entero, como también hicieron noticia sus conflictos con la Unión Europea y en Brasil con el juez Alexandre de Moraes. Como la visibilidad de Musk es alta y las opiniones acerca de su persona son tan apasionadas, a favor y en contra, hace tiempo que quería escribir sobre este tema, pero no sabia donde encontrar un hilo que retratara bien lo que hace y lo que dice, hasta que no hace mucho tiempo, atiné que es su dimensión del futuro lo que permite entenderlo mejor, ya que estoy convencido que está incorporada en sus decisiones personales y en las de sus empresas.

En lo personal, me cuento entre quienes sienten curiosidad del futuro, no solo porque sentimos la necesidad de saber, sino también porque el futuro -previsible o imprevisible- es un viaje que solo se detiene con la muerte. Existe una disciplina que se preocupa de estudiar el futuro probable que se llama Prospectiva a la que dediqué años en el Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Chile.

Se me abrió todo un horizonte cuando escuché a un conocido académico estadounidense iniciar una Conferencia con una frase que de inmediato anoté "me preocupo del Futuro porque pasaré allí el resto de mi vida", que, al encerrar una gran verdad, hace doblemente lamentable que esa dimensión figure poco entre quienes toman decisiones colectivas en muchos países, y quizás China se escapa a esa generalización.

Muchas veces se buscan razones complicadas para convencernos que el futuro debiera tener algún lugar en nuestro proceso de toma de decisiones, aunque en algún momento nos damos cuenta de que, aunque no parezca, donde si está instalada la dimensión del futuro es en nuestras actividades diarias, toda vez que salimos de nuestro hogar o del trabajo esperando que nada nos pase. Cruzamos la calle porque esperamos que no seremos atropellados. ¿Seguridad antes de hacerlo? Ninguna.

La verdad es que todos los días tomamos decisiones de futuro sobre nuestras vidas, carrera y familia, desde subirnos al ascensor esperando que no se va a caer, hasta otras extremadamente complejas. Lo verdaderamente asombroso es que la mayoría de nuestras decisiones cotidianas implican que hemos anticipado correctamente el futuro, ya que de otra manera la vida no podría fluir o funcionar.

Y eso es lo que noto en Elon Musk, que a las empresas que ha creado, a las causas que ha abrazado y hasta en sus decisiones familiares ha incorporado la dimensión del futuro. Creo que lo hace como parte de la cotidianeidad, a veces, sin estar absolutamente consciente de esa incorporación. Quizás, parte de su éxito, se debe a que así lo ha hecho.

Eso es lo que veo naturalmente incorporado en sus decisiones empresariales, desde sus primeras y a veces pioneras empresas en internet cuyas ventas le permitieron invertir en lo que pareció aventurero para después convertirse en Tesla, que no es solo vehículos eléctricos, sino también energía solar y almacenamiento de energía; o Starlink, esa constelación de satélites en órbita baja para proveer internet de alta velocidad a nivel global, qué tan importante ha resultado ser para la Patagonia como para superar bloqueo de comunicaciones a quienes protestaban en Irán como también para que en Ucrania pudieran utilizar drones para defenderse de la invasión rusa.

Esa dimensión de futuro está también en Space X, la industria aeroespacial y de transporte espacial, que le permite a EE. UU. estar presente en la carrera espacial, ya que la NASA estuvo sin apoyo demasiados años. De aquí surgen apuestas de futuro como son la colonización del espacio buscando desde allí presencia en la Luna y, sobre todo, soñar en grande con un proyecto de la importancia de que seres humanos lleguen a Marte y que allí se instale "una ciudad autosuficiente". Tras el ensayo exitoso del cohete gigante de Space X se anunció un próximo vuelo de prueba, que culminaría con capturar el vehículo espacial en la torre de lanzamiento. Se haría mediante brazos mecánicos, con lo que ha regresado la atención periodística a los viajes espaciales, esta vez en manos de la competencia entre megamillonarios, no solo Musk, sino también Jeff Bezos (Amazon), y a un nivel menor Richard Branson (Virgin Group), donde la ventaja del nacido en Sudáfrica es el Starship, sobre todo, si se transforma definitivamente en un cohete reutilizable como también aprovechar esos viajes para abaratar la puesta de satélites en órbita.

La dimensión del futuro está incorporada en términos de acelerar su plan hacia la Luna y Marte, donde mucho depende del abastecimiento de combustible y donde la solución propuesta consiste en cargarlo cuando la nave ya está en órbita. De ahí, la apuesta por una base espacial de cien mil millones de dólares, donde no solo se sumarán 10 plataformas en la costa del Golfo de Luisiana para dar soporte a cientos de vuelos de Starship como también esta base conocida ya como Starbase permitiría concentrar fabricación del combustible y lanzamientos.

Esa dimensión también se ubica en Neurolink, esa empresa de neurotecnología que hace soñar con que personas paralíticas podrán volver a caminar o personas con ceguera podrán ver gracias a implantes cerebrales. Está también presente en The Boring Company, empresa dedicada a infraestructura y construcción de túneles ofreciendo la posibilidad de túneles para transporte de velocidad mediante vehículos eléctricos en ciudades de alta densidad urbana.

Esta dimensión también se ha incorporado en su muy publicitada adquisición de Twitter para transformarlo en X, donde estuvo dispuesto a poner su bolsillo al mismo nivel que su boca, ya que pagó un precio superior al del mercado para adquirirlo en apoyo de su visión de lo que significa la libertad de prensa y de opinión. Como usuario me doy cuenta que esa red y plataforma ha mejorado, aunque el proyecto de transformar la plataforma en una aplicación para todo, integrando otros contenidos, todavía está en marcha.

Y donde seguramente no solo se notará la dimensión del futuro, sino que será puesta a prueba, es lo que tiene que ver tiene que ver con Inteligencia Artificial Generativa. Es aquí donde se le da vida a Grok, no solo para usuarios y las redes sociales, sino como integración de lenguaje, análisis de datos e infraestructura para las empresas de su ecosistema, es decir, no solo para efectos de automatización, sino también búsqueda de la comprensión del universo. Dada la cantidad de contratos que Musk tiene al menos con NASA y con el Pentágono, creo que cometió un error del que puede arrepentirse en un futuro cercano, cuando anunció que Space XAI cambiaría su nombre a SpaceXSI para centrarse en el concepto de Superinteligencia, siguiendo la propuesta de Trump de rebautizar la IA.

Me llama la atención que sea la persona más rica del mundo, y respecto de lo cual, da la impresión de que su relación con el dinero es más saludable de lo que parece ya que no es Rico McPato, en el sentido que lo aprecia sólo como el medio que permite desarrollar todos sus proyectos. Creo que ello es sano, porque su riqueza viene del éxito que en el mercado han tenido sus apuestas, a veces solitarias en sus inicios y que se mide en el constante vaivén de las acciones, con titulares periodísticos como aquel que su patrimonio ganó US$ 61.000 millones como también en otras oportunidades se ha informado que esas mismas acciones, principalmente de Tesla y SpaceX han sufrido un desplome pasajero en la forma de una baja de 1,05 billones a "solo" 987.000 millones en tres jornadas de bolsa, lo cual no debería preocuparle mayormente cuando la diferencia con el segundo (Jeff Bezos) es medible en muchos miles de millones. No es dinero que tenga en los bolsillos, sino que está en el valor de las empresas por él creadas y la confianza que ese valor se incrementará, que a su vez explica que su apuesta por la electricidad y litio en las baterías, hacen que Tesla valga más que todas las otras automotoras, a pesar de la campaña en contra de la empresa, debido a las opciones politica por él tomadas de apoyar a Trump.

En todo caso, Musk no es considerado como el hombre más rico de la historia, sino que para los historiadores económicos sería Mansa Musa (1280-1337) Emperador de Malil, cuya fortuna personal en dólares actuales habría superado a la de Musk, quizás incalculable, ya que su imperio dominaba la producción y exportación del oro y la sal (de la sal proviene el nombre "salario"), opinión confirmada también por Gemini, el asistente de IA de Google.

Si los seres humanos somos curiosos sobre el futuro no creo que sea por razones abstractas, sino eminentemente prácticas, toda vez que corresponde a aquella parte de nuestras vidas que puede ser modificada por nuestras acciones y omisiones. Ni el pasado ni el presente pueden jactarse de lo mismo, ya que el pasado no puede ser cambiado y el presente es solo el instante que lo separa el pasado. En cambio, el futuro es aquel "algo" que todavía no ha ocurrido, que puede ser moldeado y cambiado, que en Musk es visible hasta en sus cambios de opinión, aquello que tanto desconcierta o molesta a ciertas personas.

La pregunta siguiente en relación con el futuro es si se puede conocer. En las culturas antiguas, aun en las más primitivas se anticipaba todo tipo de consecuencias (tanto negativas como positivas) a fenómenos de alguna regularidad como cometas o eclipses. Esa inquietud culminó en el siglo pasado en una disciplina que entrega grados académicos a nivel universitario, la prospectiva o investigación de futuros, así en plural ya que el futuro se entiende mejor con la construcción de escenarios, ya que no es solo uno lo que es posible o probable. Más aún, en los tiempos que vivimos un número considerable de personas trabaja anticipando aspectos parciales del futuro: crecimiento de la población, cambio de clima, resultado de las próximas elecciones, aceptación de un nuevo producto por parte del consumidor.

Sin embargo, advertir que alguien como Elon Musk lo ha incorporado en sus decisiones es quizás lo que ayuda a que existan tantos inversionistas interesados en sus impresas, aunque no habla bien de que esta faceta se le haya escapado a algunos de sus biógrafos como también a algunos de quienes hayan trabajado con o para él.

De tal modo no ha sido habitual esta incorporación de la variable del futuro a nuestras decisiones, que no figura en ninguna de las grandes mitologías, ni la griega, ni la romana, como tampoco en las orientales o las nórdicas. Lo que es cierto es que, en nuestra evolución cultural, como especie pasamos de ver al futuro como una sentencia escrita por los dioses a verlo como un abanico de escenarios, en todo caso, predominando algo que viene de la antigüedad, la idea que el futuro no puede ser moldeado a nuestro antojo como tampoco por el poder de un rey, y que sería el destino el que decide, aun por encima de los dioses, con lo que parece ser lo que no es, una fuerza inevitable.

De ahí viene la idea que deben predominar las necesidades inmediatas, por lo que hay dioses para el viento, el mar o la guerra, pero no los hay para el futuro, por lo que en la historia se ha recurrido a la profecía, en la forma de oráculos que nos dan pistas. Aun ahí predomina el futuro como algo cíclico, como un ciclo continuo de creación, destrucción, renacimiento, por lo que el futuro sería nada más que simplemente el regreso al pasado.

Esa idea es tan fuerte que lo que aporta Musk no es una elaboración, ya que lo suyo no es la intelectualización de una realidad, sino haberlo incorporado a su cotidianeidad, en la forma de las actividades y/o proyectos que lleva a cabo. Se ve en las empresas que ha creado, donde se nota que la variable o dimensión del futuro ha sido incorporada siempre, y quizás es eso lo que no han entendido aquellos que han apostado en su contra en la bolsa. Ahora, como figura pública el exceso de optimismo lleva a que Musk haga pronósticos que no tienen todavía base alguna, como que los robots y la IA podrían elevar fuertemente la producción de bienes y servicios, lo que permitiría "una renta universal alta" para todos los que la quieran, pero, presentar lo de "alta" como una especie de derecho garantizado es poco serio, lo que también muestra sus debilidades cuando ingresa al terreno de las ciencias sociales.

Bueno tenerlo presente, cuando el encuentro de la IA con el futuro obliga a todas las personas al cambio más difícil de todos, el de conceptos e ideas, a la modificación de imágenes que nos han sido familiares por siglos, cuando ahora enfrentamos la casi segura convivencia con máquinas que se llaman inteligentes como también a la colonización del espacio. Para ello necesitaremos la comprensión de un mundo que viene hacia nosotros. Nadie sabe si mejor o peor, tan solo diferente, y donde, a pesar de todo, la facultad de pensar sigue siendo exclusivamente humana, nuestra.

Un mundo, donde advierto pocos, de hecho, ningún líder político, que estén participando en su construcción, como sí lo está haciendo Elon Musk.

PhD en Ciencia Política (U. de Essex), Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)

Fuente: Netfan Servicios